OBRA DEL MES

Artículo de Elena Viñas. EL DIARIO VASCO, 4 de junio de 2005


Los bajos fondos del arte, al descubierto
Al igual que el Prado, el Louvre o el Thyssen, el Museo San Telmo desvela sus más ocultos secretos una vez al mes. Mañana, una nueva cita

SAN SEBASTIAN. DV. Restos humanos de un hombre asesinado en extrañas circunstancias. Escritos que ponen de manifiesto las ideas de un proscrito cuyas acciones trataban de poner en jaque al gobierno de todo un país. Fichas utilizadas en apuestas a las que la ley logró poner fin. Podrían parecer las pruebas de cualquier investigación delictiva y, sin embargo, nada más lejos de la realidad. Objetos como éstos son los elegidos para protagonizar la denominada Obra del mes, una iniciativa que la Asociación de Amigos del Museo San Telmo lleva a cabo con el fin de «mantener viva la memoria de nuestros fondos patrimoniales».

Así lo explica la responsable de esta actividad, Marisol Aristi, quien se ocupa de rescatar de las colecciones actualmente retiradas cuadros, esculturas, estelas y otros vestigios del pasado que sirven para relatar historias, testimonios impresos a golpe de pinceladas, leyendas que confunden realidad y fantasía , en definitiva, capítulos de un pasado del que dan cumplida cuenta los estudios de arqueólogos, etnógrafos y demás especialistas a los que se recurre como invitados.

La idea no es nueva. Cientos de museos de todo el mundo, algunos tan importantescomo el del Prado, el Louvre o el Thyssen-Bornemisza, también la desarrollan, aunque con distintos nombres y diferente periodicidad. En San Sebastián tiene lugar, invariablemente, el primer domingo de cada mes, cuando, minutos antes del mediodía, más de un centenar de personas se dan cita en las dependencias del antiguo convento dominico dispuestas a descubrir una de las miles de piezas que se acumulan en sus almacenes.

Reflejo de los fondos

«La Obra del mes es un fiel reflejo de los fondos de cada museo. La nuestra se caracteriza por ser variada y rica en facetas», señala Marisol Aristi. Esta donostiarra presume de saber «intercalar» cada una de las colecciones existentes para que al cabo del año «todas tengan su lugar y no lleguen a repetirse». Su preferida es la dedicada a etnografía, por tratarse de la que goza de «mayor diversidad». En ella se recogen desde elementos propios del pastoreo, incluidos los referidos a la elaboración de queso, a otros que delatan el modo en que vive la espiritualidad el pueblo vasco.

En el diseño de su programación, Aristi no desdeña el resto de secciones y encuentra inspiración en los escudos heráldicos que hoy se agrupan bajo el título de Arqueología, en el apartado de Bellas Artes con su pinacoteca clásica que se remonta al siglo XV o en el propio edificio que da cobijo a San Telmo, del que destacan los lienzos de José María Sert.

«En ocasiones, una exposición temporal que se instala en el museo también puede dar pie a la celebración de una Obra del mes muy interesante», dice su organizadora. Eso es lo que ocurría a principios de año con la muestra San Sebastián 1854. De ciudad a capital, que se tradujo en una visita guiada de la mano de sus comisarios.

Cómo ver un orinal

Distinta fue la propuesta protagonizada posteriormente por Antxon Aguirre Sorondo. Un orinal utilizado por los donostiarras de antaño permitía a este antropólogo hablar de la historia de la higiene en los caseríos de la capital guipuzcoana y su entorno. No menos atractivas se perfilan otras de las conferencias previstas para 2005. Mañana, a las 12.00 horas, Javier Garin disertará sobre Y un buen sueño (1989), de Jordi Colomer.

Todas las sesiones siguen un mismo esquema. Tras una breve presentación, el especialista invitado se encarga de analizar la pieza en cuestión, sin olvidar la época a la que pertenece, su contexto y la trayectoria de su autor. El acto concluye aproximadamente sesenta minutos más tarde con un coloquio, en el que el público tiene la oportunidad de intervenir para formular cuantas preguntas considere necesario al ponente.

«Servir de puente»

Para Marisol Aristi, la Obra del mes no hace sino «servir de puente» entre el museo y la ciudadanía. Idéntico objetivo se plantea la Asociación de Amigos del Museo San Telmo. «Hay una máxima que justifica su labor, la que asegura que sólo se ama aquello que se conoce. Por eso, la forma de que nos sintamos atraídos por él es ir conociéndolo poco a poco», declara.

La creación de esta cita mensual con el arte se remonta a 1997. Las reformas que en aquel momento se llevaban a cabo en las dependencias del equipamiento situado en las cercanías del monte Urgull llevó a sus primeros asistentes, un grupo que apenas superaba la docena de personas, a cambiar constantemente de escenario.

A la par que la actividad ha ido ganando peso en la ciudad, otras experiencias han conseguido afianzarse con similar éxito. En la actualidad se celebran visitas guiadas para grupos que se conciertan a través del teléfono 943 48 15 80, charlas culturales y excursiones a otros centros similares.

Esta asociación, presidida por Montserrat Fornells, promueve, asimismo, la donación de obras tanto asesorando a la población como realizando adquisiciones que mástarde cede a San Telmo. «También editamos publicaciones que difunden temas relacionados con el museo y elegimos anualmente a una persona o entidad para nombrarla amiga de honor del museo. El último ha sido el Museo Zuloaga y el anterior la Real Sociedad Bascongada de los Amigos del País», apostilla la propia Fornells.